Llevaba muchos días sin escribir nada acerca del Real Zaragoza. El anterior artículo en el que me daba pena la realidad del equipo, aun mantenía la esperanza... esta se ha ido difuminando partido a partido, y se han precipitado unos acontecimientos que se antojaban ya irremediables. Excepto el propio dueño del club todo el mundo ha sido cesado de sus funciones o reubicado en sus responsabilidades. La dramática situación de los blanquillos que están nuevamente en el precipicio ha provocado una fuerte reacción, que a pesar de mi oposición a la actual gerencia del club, veo con buenos ojos, o más bien como única posibilidad de mantener una mínima llama de esperanza.
La primera vuelta está a punto de finalizar y sólo quedan la mitad de los partidos, hay que sacar más de 30 puntos en 20 jornadas cuando en las anteriores 18 no se han sacado mas que 14, y tenemos en casa todos los rivales difíciles, y si fuera no ganamos apenas unos míseros puntos de vez en cuando, la cosa no pinta muy bien. Nada ayuda si contra un colista ya virtualmente en 2ª, contra 10, en tu propio estadio no se es capaz de ganar. Mas que nada porque por enésima vez apenas, por decirlo suave, no se tira a puerta.
Lo positivo es que se mueve la cosa un poco a la desesperada, pero se actúa, que es lo mínimo exigible. Jarosic da buenas sensacones, Colunga es una vieja (aunque el chaval es joven) aspiración zaragocista, Suazo tiene prestigio aunque ha de demostrar si vale para el fútbol europeo y Eliseu es buenísimo. Hombres que vienen a sumar a una plantilla que aun tiene cosas muy aprovechables. Tenemos la calidad, nos falta sólo la Moral y la Actitud. Eso sí con dolor recuerdo que tanta más calidad había en el equipo que bajó y aun así se bajó.
Ya me da igual quien dirija este mi club, mio por sentimiento, de otro por dinero únicamente, pero nuestro por pasión a unos colores. Lo único que me importa es seguir viendo algo de LUZ y aferrarme a ella y a que permanezcamos en primera como sea, luchando hasta el final, exigiendo hasta la última gota de sudor. Que menos que eso.
(Yo una vez suspendí 5 asignaturas, pero en casa dije que había aprobado todo. Para evitar la bronca. En menos de un mes estudié lo que no había estudiado en el resto del curso para que no me pillaran y al menos decir que me habían quedado sólo 2 o 3... Tras los exámenes de lo que entonces se llamaba suficiencia, a los que había ido más motivado que en toda mi vida de estudiante, aprobé las 5. No me quedó ninguna. Nunca es tarde si la dicha es buena.)
Vamos Zaragoza. Aupa Zaragoza. Ole Maños Olé.
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